Capitulo: 59 Sus Ojos en el Cielo
Logre salir del hospital por una puerta de servicio, en la habitación en la que estaba había ropa que parecía mía así que nadie se percato de mí, en cuanto salí de la propiedad del hospital empecé a correr, corrí buscando alejarme de la gente, buscando algún lugar donde nadie pudiera detenerme, tenía que estar a su lado, tenía que llegar a su lado, yo debía estar con él, donde fuera que estuviera tenía que llegar, sabía que no podía seguir un minuto más aquí, me encontraba algo lejos de la cuidad, lo notaba porque las carreteras estaban casi vacías y además había una zona de acantilados, Si! si seguía corriendo no tardaría mucho en llagar.
Ahora sabía lo que estaba buscando mientras corría, aunque llegara en solo unos minutos era demasiado tiempo, así que hice lo único que mantendría mis fuerzas… Recordar… Recordarlo a Él, a mi Ángel.
Recordé aquel día en el que tenía tanto miedo de dejar mi país sin pensar que al venir aquí viviría de Verdad.
Recordé la primera vez que lo escuche reír e intente correr a hacía él, su hermoso rostro y lo increíblemente guapo que era, esa belleza que ni la muerte pudo quitarle, esa hermosa sonrisa que me quitaba el aliento y me aceleraba el corazón, su aroma único e indescriptible que me embriagaba y me hacía querer más de él, su cuerpo divino que pude explorar, acariciar u besar al milímetro, sus manos suaves que cuando me tocaban me enloquecía, su mirada inocente llena de dulzura, las hermosas palabras que siempre decía y lo increíblemente Amoroso que era.
Su pasión… su increíble pasión que nadie creería que poseía, esa pasión en la que me atrapo, yo fui prisionera de su pasión, cada noche fui su prisionera, una prisionera que jamás quiso ser liberada y que hoy lloraba por volver a la cárcel de sus brazos.
El sollozo en el que se habían convertido mis lágrimas no me dejaba respirar, me sentía débil, muy débil, por alguna razón tenía que haber estado en el hospital, lo último que recordaba era haber visto su cuerpo vacío de él, un cuerpo que ya no tenía vida, Su Vida, recordaba haber sentido el frio de ese ataúd dorado cuando caí y… y esa extraña sensación que tuve, esa sensación que me decía que no volvería a despertar, tal vez había estado inconsciente minutos o tal vez años, como podría saberlo?
Cruce la pista y un auto se detuvo justo a tiempo para evitar golpearme, el conductor del auto salió alarmado.
Conductor: Estas loca? Qué diablos te pasa? No sabes que no puedes cruzar así?
____: Lo siento… perdona, que día es hoy?
Conductor: Que?
____: Que día es hoy? Es que… lo que pasa es que se me olvido.
Conductor: Te conozco? Tú rostro se me hace conocido, nos hemos visto antes?
____: Lo dudo, no soy de aquí, llegue hace unos días y ando un poco desorientada, podrías decirme que día es hoy?
Conductor: 14… 14 de agosto.
Agosto? Entonces… estuve inconsciente casi 2 meses? Bueno, no podía hacer nada, absolutamente nada, por lo menos sabía la fecha de mi muerte.
____: 14 de agosto del 2009
Conductor: De que habla? 2009? Hey! Despierta, Hoy es 14 de Agosto del 2010
____: Que?! 2010?!
Un año?, más de un año?!
____: ha…ha… hahaha.
Conductor: Que le pasa? De qué se ríe?
____: No es nada, es solo que… ha… no es nada.
Claro que no era nada, siempre había sabido que estaba loca y esa locura se acrecentaba cuando no estaba con él, al parecer estaba tan loca que su abandono me saco del mundo por más de un año, yo se lo había dicho, estaba loca… loca por él, yo lo sabía sin él me volvería loca tarde o temprano y al parecer fue tarde… bastante tarde.
____: hahaha… se lo dije, ya se lo había dicho… ahora tengo que repetírselo… tengo que llegar hasta él.
El conductor me observaba como si estuviera loca, pues si, era verdad.
____: Lamento mucho haberlo asustado de esa manera, gracias por todo… Adiós.
No me importo escuchar la respuesta de aquel chico, seguí corriendo lo más rápido que me permitían mis piernas cansadas y mi aliento contenido, tenía que llegar pronto, antes que alguien se interpusiera entre él y yo.
Y mi locura creció, se disparo como una jabalina lanzada por el más fuerte de los atletas, jamás había experimentado la locura de una forma tan consciente, aunque corría en medio de una carretera lo que veía era Neverland! Neverland! Y… y no solo eso, veía sus ojos, los ojos de mi Ángel siguiéndome desde el cielo, sus ojos hermosos hicieron a los míos llorar aun más, no podía creerlo, lo estaba viendo, aunque fueran solo sus hermosos ojos, me estaba viendo y yo a él.
Por un momento quise detenerme y contemplarlo pero no, eso sería perder demasiado tiempo, un tiempo valioso que me alejaría unos segundos más de él, no podía detenerme, no ahora.
Sus hermosos ojos me seguían a lo largo de la carretera, mientras buscaba la forma más rápida de llegar a él… atreves de la muerte.